Miedo a la recaída

Mariana, Madrid

Es la tercera vez que dejo de fumar con la ayuda de parches de nicotina. Durante las 3 o 4 primeras semanas todo va relativamente bien. Pero a partir de entonces, mi estado de ánimo baja mucho: tengo ganas constantes de llorar (cerca de una depresión) y una ganas irresistibles de volver a fumar. Ayer fume 1 cigarro, no quiero volver a hacerlo pero veo que mi fuerza de voluntad disminuye por días. ¿Dónde está en problema?.


Hola Mariana,

Es todo un honor contar contigo en esta web.

No estás haciendo nada mal. ¡¡¡Todo lo contrario!!!: eres todo un ejemplo de fuerza y superación. Lo que te está ocurriendo es que estás atravesando las distintas etapas de un proceso normal de deshabituación tabáquica. Es frecuente pensar que los primeros días son los peores al dejar de fumar. Aunque eso es lo más frecuente, no es la única posibilidad: en muchas ocasiones, los picos de “ansiedad” y dependencia se presentan incluso semanas después del día “D” (como te ha ocurrido a ti).

Así pues, puedes estar tranquila porque tu proceso es absolutamente normal y va por buen camino. Estás atravesando ahora la peor etapa de tu síndrome de abstinencia, pero pronto empezarás “a remontar” y experimentarás las innumerables cosas buenas que tiene el abandonar el tabaco. Aunque ahora parezca mentira, todo ese malestar que estás padeciendo irá remitiendo poco a poco hasta casi desaparecer. Confía en ello.

Comprendemos igualmente que este proyecto de dejar de fumar en tu caso sea especialmente duro porque llevas muchos años fumando. No sabemos el número de cigarros que te fumabas al día, pero si echas la vista atrás, seguro que todos los buenos y malos momentos que alcances a recordar tendrán al dichoso cigarro como uno de tus acompañantes. Podrás imaginar que retirar semejante vínculo no es fácil, aunque en ningún caso es imposible, pues confiamos en tu victoria frente al cigarrillo, así que ármate con mucha paciencia y confianza.

No obstante, no todo es esperar y por supuesto que se puede hacer algo para mejorar el ánimo, la confianza y disminuir las ganas de fumar. Si bien es cierto que las cosas que le funcionan a una persona, pueden no ser útiles a otras, por regla general suele ayudar el mejorar la alimentación, beber mucha agua y zumos, gratificarse cumpliendo deseos y centrándose en las aficiones de cada uno, aprender técnicas de relajación, masajes, spa… Tienes muchos más consejos en nuestra sección de “Consejos para dejar de fumar”.

Una cosa en la que tienes que prestar especial atención es en lo referente a fumar esporádicamente (cigarros sueltos). Bajo nuestro punto de vista no es adecuado, así que centra tus esfuerzos en ni siquiera darle una calada a un cigarro, porque por mucho tiempor que haya pasado, ese simple gesto puede ser el desencadenante de una profunda recaída. A pesar de ello, si fumando un solo cigarro has conseguido controlarte para no continuar por esa vía, no hay que darle mayor importancia al incidente.

En cuanto a tu estado de ánimo, efectivamente, debe cambiar. Vigílate en los próximos días y si compruebas que no te vas encontrando más fortalecida o que incluso tu ánimo va a peor, consulta a tu médico de cabecera. No es que te ocurra algo, sino que seguro que tu médico (siempre que tus antecedentes sanitarios lo permitan) puede prescribirte un tratamiento alternativo de apoyo para dejar de fumar y que te sea más fácil afrontar “el día a día”.

Recibe todo nuestro apoyo en tu excelente propósito de abandonar el tabaco.

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