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Tabaco y embarazo

Los niños y la tercera edad son los colectivos más vulnerables al humo de tabaco. Durante el embarazo entre un 15% y un 30% de las mujeres mantienen su adicción al tabaco, condicionando situaciones adversas no sólo para ellas sino también para el feto. A este último le llega todo lo que la madre toma: obtiene el oxígeno y los nutrientes necesarios a través de la placenta y el cordón umbilical. Si la madre fuma, el feto estará expuesto a las toxinas y venenos presentes en el humo del tabaco (que la sangre contaminada de la madre [con un nivel de oxígeno sustancialmente menor] transporta).
Uno de los efectos del tabaco sobre el futuro bebé es el aumento de la inestabilidad cromosómica, detectado en fetos de madres fumadoras, que se considera un factor de predisposición al cáncer. Un estudio, en fase inicial, llevado a cabo en la Unitat de Biologia i Genètica Humana de la Facultad de Medicina, publicado por la prestigiosa revista ´Jama´ demuestra que los cromosomas de los fetos de madres fumadoras presentaron un aumento significativo de anomalías cromosómicas, en comparación con los fetos de madres no fumadoras. Además, tan sólo en fetos de madres fumadoras se detectó la presencia de lesiones en una región del cromosoma 11 (banda 11q23) en la que se encuentran diversos genes que pueden contribuir al desarrollo de leucemias durante la infancia.
Por poner otro ejemplo, otro estudio científico demuestra que los niños cuyas abuelas fumaron mientras estaban embarazadas tienen el doble de riesgo de desarrollar asma en su infancia. Según se explica en dicho estudio, los efectos peligrosos del tabaco pueden atravesar varias generaciones, incluso si el daño no es aparentemente visible en la segunda generación. “Éste es el primer estudio que demuestra que, si una mujer fuma mientras está embarazada, tanto su hijo como su nieto pueden ser más propensos a tener asma”, ha declarado el autor de la investigación, publicada en la revista ´Chest´ , el doctor y profesor de la Universidad de Carolina del Sur (Los Ángeles, Estados Unidos) Frank D. Gilliland. “Las conclusiones sugieren que fumar puede tener un impacto a largo plazo sobre la salud de una familia que nunca antes habíamos comprendido”.
Otra de las desgraciadas consecuencias de esta práctica sobre el feto es el aumento considerable del riesgo de parto prematuro, aborto y muerte infantil. Ciertas investigaciones también sugieren que los infantes de madres que fuman durante y después del embarazo tienen una probabilidad de dos a tres veces mayor de morir del síndrome de muerte súbita (SIDS) en comparación con bebés nacidos de madres que no fuman.
Además, las futuras mamas fumadoras suelen tener más complicaciones durante el embarazo. Los bebés de madres que fuman suelen pesar una media de 200 gramos menos al nacer que los hijos de madres no fumadoras. Esta reducción del peso se asocia a mayores riesgos de fallecimiento y enfermedad durante la lactancia y la primera infancia. Cuanto más fume una mujer embarazada, mayor será el riesgo para su bebé, aunque si deja de fumar al final del primer trimestre del embarazo, o incluso tras el segundo trimestre, el desarrollo de su bebé puede mejorar.
La placenta también puede también sufrir alteraciones a causa del tabaco: entre estas complicaciones se cuentan la “placenta previa”, una condición en la que la placenta se ubica en una posición muy baja en el útero y cubre la totalidad o parte del cuello del útero, y el “desprendimiento de la placenta”, en que la placenta se separa de la pared uterina antes del parto. En ambos casos, la vida de la madre y del niño corren peligro durante el parto debido a la hemorragia excesiva, aunque en la mayoría de los casos es posible evitar las muertes con un parto por cesárea. Los problemas en la placenta determinan un riesgo ligeramente mayor de que el bebé nazca muerto cuando la madre fuma durante el embarazo.
Pero no debemos olvidar la responsabilidad de los padres una vez nazca el bebé, pues la mejor educación que se le puede dar a un/una hij@ es la del ejemplo y, además, los riesgos de enfermedad relacionados con el fumador pasivo son mayores cuanto menor es la edad de la persona. Una vez nacidos, los niños cuyos padres son fumadores están expuestos a todos los efectos que sufre una persona en ambientes con humo: tos, dolores de cabeza, irritación ocular, nauseas, problemas respiratorios, etcétera. Además, el niño no es consciente del peligro que supone el humo del tabaco y no intentará protegerse de él. Un niño que pase el 80% del tiempo en lugares cerrados e inhalando humo generará un hábito y, posteriormente, una dependencia.
No obstante, diversos estudios han manifestado que el embarazo es buen momento para dejar de fumar, demostrando que los cambios y la situación fisiológica y psicológica de la mujer gestante es una ventaja para dar puerta al tabaco. Aún así, es alarmante el porcentaje de ex-fumadoras que vuelven a su vicio después de dar a luz. Por ello, hacemos un llamamiento a todas las mujeres ex-fumadoras para que sigan manteniendo su condición para siempre. Sobre todo, tras experimentar la increíble sensación de crear una vida a la que se le debe todo lo mejor de una misma.

8 comments - What do you think?  Posted by Staff - 18 septiembre 2013 at 13:47

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El fumador pasivo

Nos gustaría empezar por explicarte qué es el tabaquismo pasivo a través de dos definiciones:

Tabaquismo pasivo
Conjunto de consecuencias que experimentan involuntariamente todos los no fumadores cuando inhalan el humo de tabaco que otras personas que sí fuman han generado. El tabaquismo pasivo es especialmente perjudicial en niños y embarazadas.
Fumador pasivo
Persona que, sin haber fumado, sufre los efectos adversos del tabaco debido a la alta toxicidad del humo secundario que genera un cigarro.

El humo que genera un cigarro es el resultado de la combustión del tabaco y del aire expulsado por un fumador. Sólo el 15% del humo de un cigarrillo es inhalado por el fumador (humo principal); el humo restante (humo secundario) se dispersa en la atmósfera circundante y puede ser inhalado por otras personas. El humo del tabaco contiene más de 4.000 sustancias químicas, de las cuales se han identificado más de 50 como agentes cancerígenos y más de 100 como sustancias tóxicas. Debido a que el humo secundario no está filtrado, las concentraciones de algunas de estas sustancias son más altas en el humo secundario que en el humo principal (el que inhala el fumador). Fumar un cigarrillo produce humo por dos vías: el extremo, que es la principal, y el cuerpo, que libera los vapores calientes del cigarrillo y su filtro. Entre el 70% y el 80% del humo secundario proviene del extremo del cigarrillo y contiene los niveles más altos de nicotina, monóxido de carbono (CO), alquitrán y otras sustancias cancerígenas. Por lo tanto, la exposición constante al humo secundario es aparentemente tan dañina o más que el fumar un cigarrillo directamente por el mismo periodo de tiempo.
Convivir con un fumador aumenta el riesgo de cáncer de pulmón en un 30% para el no fumador, y el de muerte de origen cardíaco en un 25%. Asimismo, los niños expuestos al humo tienen mayor riesgo de sufrir resfriados u otras infecciones respiratorias y de oído, amén de trastornos pulmonares. En la sección “Tabaco y embarazo” de este site se desarrolla más ampliamente el impacto del humo sobre un feto y tras su posterior nacimiento. Con todo ello, un estudio publicado en abril de 2004 por el British Medical Journal hace hincapié en los terribles efectos del tabaquismo pasivo. Según los autores, el riesgo de mortalidad es un 15% más alto entre los adultos que conviven con un fumador aunque no hayan fumado nunca. En mayo de ese mismo año, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la OMS incluyó el tabaquismo pasivo dentro del grupo de agentes cancerígenos humanos y demostró que los niveles típicos de exposición involuntaria al humo del tabaco provocaban cáncer de pulmón en personas que no habían fumado nunca. De igual manera, la Agencia de Protección Medioambiental de los EE.UU., ha llegado a clasificar el humo secundario como sustancia cancerígena del tipo A, junto con el arsénico, el amianto, el benceno, etc. Eso sin mencionar el hecho de que los no fumadores pueden sufrir los desagradables efectos de los ambientes con humo: tos, dolores de cabeza, irritación ocular, nauseas, problemas respiratorios, mal olor, etcétera. Se calcula que en 2001, cuando la UE contaba sólo 15 miembros, la exposición al humo secundario causaba entre 50.000 y 100.000 muertes cada año.
El Ministerio de Sanidad y Consumo de España estima que en España fallecen al año 700 fumadores pasivos, a consecuencia de su exposición al aire contaminado por humo de tabaco. Para algunos, esta cifra es demasiado conservadora y opinan que los muertos pueden ser muchos más. El tabaco causa más de 50.000 muertos anualmente en nuestro país.
Ningún sistema de ventilación está preparado para eliminar el humo. Su principal función es la de limitar la acumulación de CO2 que las personas exhalan y eliminar los olores. Un sistema de ventilación necesita al menos tres horas para eliminar el 95% del humo de un solo cigarrillo… y el 5% que queda es todavía nocivo. Airear una habitación no hará más que diluir el humo sin volver el aire más sano, dado que no existe un nivel de seguridad conocido de exposición a los cancerígenos.
Sólo existe una forma eficaz de eliminar el humo de tabaco del aire en lugares cerrados: suprimir la fuente de contaminación.

Qué hacer frente al tabaquismo pasivo

Si fumas, tienes que ser consciente de los problemas que puedes ocasionar a las personas que te rodean. Antes de encender un cigarro, evalúa si hay personas especialmente sensibles a los efectos del humo del cigarrillo. Nunca fumes delante de niños o mujeres embarazadas. En lugares públicos, sólo fuma en áreas habilitadas para ello. Además de ello, siempre que te sea posible, fuma en espacios abiertos o al aire libre y crea en tu casa zonas “libres de humo”, así también reducirás el número de cigarrillos que fumas.
Si no fumas, frecuenta siempre los establecimientos libres de humo y las zonas de no fumadores. Es un mito que los restaurantes para no fumadores ganan menos que los que permiten fumar. Si alguien fuma a tu alrededor, explícale educadamente que no quieres inhalar el humo que está generando su cigarro.

25 comments - What do you think?  Posted by Staff - at 10:38

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