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Tabaco y embarazo

Los niños y la tercera edad son los colectivos más vulnerables al humo de tabaco. Durante el embarazo entre un 15% y un 30% de las mujeres mantienen su adicción al tabaco, condicionando situaciones adversas no sólo para ellas sino también para el feto. A este último le llega todo lo que la madre toma: obtiene el oxígeno y los nutrientes necesarios a través de la placenta y el cordón umbilical. Si la madre fuma, el feto estará expuesto a las toxinas y venenos presentes en el humo del tabaco (que la sangre contaminada de la madre [con un nivel de oxígeno sustancialmente menor] transporta).
Uno de los efectos del tabaco sobre el futuro bebé es el aumento de la inestabilidad cromosómica, detectado en fetos de madres fumadoras, que se considera un factor de predisposición al cáncer. Un estudio, en fase inicial, llevado a cabo en la Unitat de Biologia i Genètica Humana de la Facultad de Medicina, publicado por la prestigiosa revista ´Jama´ demuestra que los cromosomas de los fetos de madres fumadoras presentaron un aumento significativo de anomalías cromosómicas, en comparación con los fetos de madres no fumadoras. Además, tan sólo en fetos de madres fumadoras se detectó la presencia de lesiones en una región del cromosoma 11 (banda 11q23) en la que se encuentran diversos genes que pueden contribuir al desarrollo de leucemias durante la infancia.
Por poner otro ejemplo, otro estudio científico demuestra que los niños cuyas abuelas fumaron mientras estaban embarazadas tienen el doble de riesgo de desarrollar asma en su infancia. Según se explica en dicho estudio, los efectos peligrosos del tabaco pueden atravesar varias generaciones, incluso si el daño no es aparentemente visible en la segunda generación. «Éste es el primer estudio que demuestra que, si una mujer fuma mientras está embarazada, tanto su hijo como su nieto pueden ser más propensos a tener asma», ha declarado el autor de la investigación, publicada en la revista ´Chest´ , el doctor y profesor de la Universidad de Carolina del Sur (Los Ángeles, Estados Unidos) Frank D. Gilliland. «Las conclusiones sugieren que fumar puede tener un impacto a largo plazo sobre la salud de una familia que nunca antes habíamos comprendido».
Otra de las desgraciadas consecuencias de esta práctica sobre el feto es el aumento considerable del riesgo de parto prematuro, aborto y muerte infantil. Ciertas investigaciones también sugieren que los infantes de madres que fuman durante y después del embarazo tienen una probabilidad de dos a tres veces mayor de morir del síndrome de muerte súbita (SIDS) en comparación con bebés nacidos de madres que no fuman.
Además, las futuras mamas fumadoras suelen tener más complicaciones durante el embarazo. Los bebés de madres que fuman suelen pesar una media de 200 gramos menos al nacer que los hijos de madres no fumadoras. Esta reducción del peso se asocia a mayores riesgos de fallecimiento y enfermedad durante la lactancia y la primera infancia. Cuanto más fume una mujer embarazada, mayor será el riesgo para su bebé, aunque si deja de fumar al final del primer trimestre del embarazo, o incluso tras el segundo trimestre, el desarrollo de su bebé puede mejorar.
La placenta también puede también sufrir alteraciones a causa del tabaco: entre estas complicaciones se cuentan la “placenta previa”, una condición en la que la placenta se ubica en una posición muy baja en el útero y cubre la totalidad o parte del cuello del útero, y el “desprendimiento de la placenta”, en que la placenta se separa de la pared uterina antes del parto. En ambos casos, la vida de la madre y del niño corren peligro durante el parto debido a la hemorragia excesiva, aunque en la mayoría de los casos es posible evitar las muertes con un parto por cesárea. Los problemas en la placenta determinan un riesgo ligeramente mayor de que el bebé nazca muerto cuando la madre fuma durante el embarazo.
Pero no debemos olvidar la responsabilidad de los padres una vez nazca el bebé, pues la mejor educación que se le puede dar a un/una hij@ es la del ejemplo y, además, los riesgos de enfermedad relacionados con el fumador pasivo son mayores cuanto menor es la edad de la persona. Una vez nacidos, los niños cuyos padres son fumadores están expuestos a todos los efectos que sufre una persona en ambientes con humo: tos, dolores de cabeza, irritación ocular, nauseas, problemas respiratorios, etcétera. Además, el niño no es consciente del peligro que supone el humo del tabaco y no intentará protegerse de él. Un niño que pase el 80% del tiempo en lugares cerrados e inhalando humo generará un hábito y, posteriormente, una dependencia.
No obstante, diversos estudios han manifestado que el embarazo es buen momento para dejar de fumar, demostrando que los cambios y la situación fisiológica y psicológica de la mujer gestante es una ventaja para dar puerta al tabaco. Aún así, es alarmante el porcentaje de ex-fumadoras que vuelven a su vicio después de dar a luz. Por ello, hacemos un llamamiento a todas las mujeres ex-fumadoras para que sigan manteniendo su condición para siempre. Sobre todo, tras experimentar la increíble sensación de crear una vida a la que se le debe todo lo mejor de una misma.

8 comments - What do you think?  Posted by Staff - 18 septiembre 2013 at 13:47

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El fumador pasivo

Nos gustaría empezar por explicarte qué es el tabaquismo pasivo a través de dos definiciones:

Tabaquismo pasivo
Conjunto de consecuencias que experimentan involuntariamente todos los no fumadores cuando inhalan el humo de tabaco que otras personas que sí fuman han generado. El tabaquismo pasivo es especialmente perjudicial en niños y embarazadas.
Fumador pasivo
Persona que, sin haber fumado, sufre los efectos adversos del tabaco debido a la alta toxicidad del humo secundario que genera un cigarro.

El humo que genera un cigarro es el resultado de la combustión del tabaco y del aire expulsado por un fumador. Sólo el 15% del humo de un cigarrillo es inhalado por el fumador (humo principal); el humo restante (humo secundario) se dispersa en la atmósfera circundante y puede ser inhalado por otras personas. El humo del tabaco contiene más de 4.000 sustancias químicas, de las cuales se han identificado más de 50 como agentes cancerígenos y más de 100 como sustancias tóxicas. Debido a que el humo secundario no está filtrado, las concentraciones de algunas de estas sustancias son más altas en el humo secundario que en el humo principal (el que inhala el fumador). Fumar un cigarrillo produce humo por dos vías: el extremo, que es la principal, y el cuerpo, que libera los vapores calientes del cigarrillo y su filtro. Entre el 70% y el 80% del humo secundario proviene del extremo del cigarrillo y contiene los niveles más altos de nicotina, monóxido de carbono (CO), alquitrán y otras sustancias cancerígenas. Por lo tanto, la exposición constante al humo secundario es aparentemente tan dañina o más que el fumar un cigarrillo directamente por el mismo periodo de tiempo.
Convivir con un fumador aumenta el riesgo de cáncer de pulmón en un 30% para el no fumador, y el de muerte de origen cardíaco en un 25%. Asimismo, los niños expuestos al humo tienen mayor riesgo de sufrir resfriados u otras infecciones respiratorias y de oído, amén de trastornos pulmonares. En la sección «Tabaco y embarazo» de este site se desarrolla más ampliamente el impacto del humo sobre un feto y tras su posterior nacimiento. Con todo ello, un estudio publicado en abril de 2004 por el British Medical Journal hace hincapié en los terribles efectos del tabaquismo pasivo. Según los autores, el riesgo de mortalidad es un 15% más alto entre los adultos que conviven con un fumador aunque no hayan fumado nunca. En mayo de ese mismo año, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la OMS incluyó el tabaquismo pasivo dentro del grupo de agentes cancerígenos humanos y demostró que los niveles típicos de exposición involuntaria al humo del tabaco provocaban cáncer de pulmón en personas que no habían fumado nunca. De igual manera, la Agencia de Protección Medioambiental de los EE.UU., ha llegado a clasificar el humo secundario como sustancia cancerígena del tipo A, junto con el arsénico, el amianto, el benceno, etc. Eso sin mencionar el hecho de que los no fumadores pueden sufrir los desagradables efectos de los ambientes con humo: tos, dolores de cabeza, irritación ocular, nauseas, problemas respiratorios, mal olor, etcétera. Se calcula que en 2001, cuando la UE contaba sólo 15 miembros, la exposición al humo secundario causaba entre 50.000 y 100.000 muertes cada año.
El Ministerio de Sanidad y Consumo de España estima que en España fallecen al año 700 fumadores pasivos, a consecuencia de su exposición al aire contaminado por humo de tabaco. Para algunos, esta cifra es demasiado conservadora y opinan que los muertos pueden ser muchos más. El tabaco causa más de 50.000 muertos anualmente en nuestro país.
Ningún sistema de ventilación está preparado para eliminar el humo. Su principal función es la de limitar la acumulación de CO2 que las personas exhalan y eliminar los olores. Un sistema de ventilación necesita al menos tres horas para eliminar el 95% del humo de un solo cigarrillo… y el 5% que queda es todavía nocivo. Airear una habitación no hará más que diluir el humo sin volver el aire más sano, dado que no existe un nivel de seguridad conocido de exposición a los cancerígenos.
Sólo existe una forma eficaz de eliminar el humo de tabaco del aire en lugares cerrados: suprimir la fuente de contaminación.

Qué hacer frente al tabaquismo pasivo

Si fumas, tienes que ser consciente de los problemas que puedes ocasionar a las personas que te rodean. Antes de encender un cigarro, evalúa si hay personas especialmente sensibles a los efectos del humo del cigarrillo. Nunca fumes delante de niños o mujeres embarazadas. En lugares públicos, sólo fuma en áreas habilitadas para ello. Además de ello, siempre que te sea posible, fuma en espacios abiertos o al aire libre y crea en tu casa zonas «libres de humo», así también reducirás el número de cigarrillos que fumas.
Si no fumas, frecuenta siempre los establecimientos libres de humo y las zonas de no fumadores. Es un mito que los restaurantes para no fumadores ganan menos que los que permiten fumar. Si alguien fuma a tu alrededor, explícale educadamente que no quieres inhalar el humo que está generando su cigarro.

26 comments - What do you think?  Posted by Staff - at 10:38

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Consecuencias del tabaco

¿Por qué el tabaco causa enfermedades?

Aunque los efectos del tabaco se producen de forma progresiva y están directamente relacionados con el tiempo de duración de la adicción, las consecuencias son demoledoras desde la primera calada: la nicotina alcanza el cerebro poco tiempo después de ser consumida, el monóxido de carbono impide que los glóbulos rojos puedan realizar su función de transporte de oxígeno a todos los órganos del cuerpo. ¿Por qué ocurre esto?. Porque la sangre es la encargada (entre otras cosas) de transportar por todo el cuerpo el oxígeno que recoje en los pulmones. Al fumar, los pulmones se llenan de humo con cientos de sustancias tóxicas, que al no haber oxígeno, son transportadas y expandidas por el sistema circulatorio. Por ello, todos los órganos del cuerpo se ven deteriorados en un fumador, porque reciben mucho menos oxígeno que el resto de las personas.
Además, los productos cancerígenos que contiene el tabaco dañan el A.D.N. de las células, alterando su microambiente y desencadenando la aparición y expansión de múltiples tumores.
El tabaquismo continúa siendo una de las causas de muerte prevenible más frecuente en la población, con un impacto muy negativo en la salud de las personas, independientemente de su edad o de cualquier otro aspecto diferenciatorio.
Diversas investigaciones han identificado más de 4000 elementos químicos en el humo del tabaco. Está demostrado que, al menos 60 de ellas, tales como el níquel, son cancerígenas y producen efectos devastadores en la salud.
El doctor Miguel Barrueco, neumólogo del Hospital Universitario de Salamanca (España), destacó que “a pesar de los esfuerzos de la industria del tabaco por desprestigiar dichas evidencias, no es posible negar que el consumo de tabaco de forma regular produce adicción, enfermedad, limitación de la calidad de vida y muerte”. Se estima que el tabaquismo reduce una media de 22 años la esperanza de vida de una persona.

Consecuencias del tabaco

Aquí te enumeramos aquellas consecuencias asociadas al consumo de tabaco:

  • Efectos en la salud y algunas enfermedades que produce:
    • CÁNCER: Si se fuma, el riesgo de padecer cáncer de pulmón es 22 veces mayor. Cuanto más tabaco se consume más se multiplica el riesgo de padecer otros tipos de cáncer como el de nariz, boca, glándulas salivales, garganta, esófago, laringe, pulmón, estómago, riñón, vejiga, pene, páncreas, colon, recto o ano. Aquí desarrollamos algunos de ellos:
      • Pulmones : Fumar cigarrillos causa un 87 por ciento de muertes por cáncer de pulmón y es responsable de la mayoría de los cánceres de laringe, de boca, esófago y vejiga. Debido a la epidemia del tabaco, el cáncer de pulmón es la causa más común de muerte por cáncer en el mundo. Cada año, 1,2 millones de personas lo desarrollan.
      • Corazón : Al minuto de encender un cigarrillo, el corazón del fumador empieza a latir un 30% más rápido. La presión arterial también aumenta, forzando al corazón a hacer un mayor esfuerzo e incrementando el riesgo de enfermedad coronaria.
      • Cáncer de útero y aborto espontáneo: aumenta el riesgo de cáncer cerviuterino y de útero. Además aumenta la infertilidad en las mujeres y provoca complicaciones durante el embarazo y el parto.
      • Cáncer en las vías urinarias: el tabaquismo activo es la causa principal de muchos casos de cáncer de las vías urinarias (vejiga, uretra y riñones). El riesgo depende de cuántos cigarrillos se fuman y durante cuánto tiempo.
      • Cancer de boca y nariz: Los puros y las pipas a menudo se consideran como la manera menos dañina de fumar tabaco. Pero aunque no inhalen el humo, los fumadores de puros y pipas tienen un riesgo elevado de desarrollar cáncer en la cavidad oral. Los puros demoran más en consumirse y contienen más tabaco que los cigarrillos, lo que aumenta la exposición al humo de segunda mano. Los casos de cáncer sinonasal han aumentado entre los fumadores de cigarrillos y varios estudios han demostrado que la frecuencia aumenta a medida que se fuma más.
      • Cáncer de piel : el tabaco no causa melanoma, pero aumenta las posibilidades de morir de él.
    • SISTEMA RESPIRATORIO:
      • Enfermedades pulmonares: La obstrucción crónica del pulmón, producida por la bronquitis y el enfisema, produce una discapacidad respiratoria progresiva. Esta obstrucción está provocada por el estrechamiento de los conductos de aire en los pulmones y por la destrucción de los alvéolos. El inicio de esta enfermedad es gradual y surge la incapacidad respiratoria cuando ha sido destruida casi la mitad de los pulmones. Una vez que la enfermedad se ha establecido es raramente reversible. De ahí, por ejemplo, que la neumonía, una infección de los pulmones, sea más común entre los fumadores.
      • Algunos fumadores no inhalan el humo del tabaco y lo retienen en la boca para apreciar su sabor y para sentirse más seguros de evitar posibles lesiones pulmonares. Pero el humo guardado alrededor de la lengua produce su daño localizado, con la aparición de leucoplasias premalignas.
      • Bronquitis crónica: La bronquitis crónica es una inflamación persistente de los bronquios (las vías respiratorias grandes) que se caracteriza por tos productiva durante un largo período de tiempo.
      • Enfisema: El enfisema, una enfermedad pulmonar crónica que afecta a los sacos de aire de los pulmones (alvéolos), se caracteriza por dificultad respiratoria, tos, fatiga, trastornos del sueño y del corazón, pérdida de peso y depresión.
    • PÉRDIDA SUSTANCIAL DE SENTIDOS: prácticamente los cinco sentidos del ser humano se ven mermados a causa del consumo de tabaco:
      • Audición: el humo del tabaco provoca que se formen placas en las paredes de los vasos sanguíneos con la reducción de riego del oído interno.
      • Olfato: Es evidente que aquellos órganos que tienen contacto directo con el humo incandescente de un cigarro serán los más perjudicados. Por ello, los sentidos que nos proporcionan la nariz y la boca (olfato y gusto) son los que más rápidamente se pieden.
      • Gusto: Las papilas gustativas se atrofian por obstrucción debido a los componentes del cigarrillo y la temperatura que alcanza el humo en esta primera etapa del humo en el cuerpo.
      • Vista: En el caso de un estudio publicado recientemente, se pone de manifiesto la mayor frecuencia de ceguera en personas mayores debido al consumo de tabaco. Los autores postulan que el tabaco aumenta el riesgo de sufrir degeneración macular, proceso oftalmológico que constituye la principal causa de pérdida de visión en Estados Unidos y determinados países europeos. Según los resultados del trabajo, las personas que consumen más de 40 cigarrillos al día, tienen un riesgo tres veces superior de padecer ceguera, comparado con las personas que no fuman.
    • OSTEOPOROSIS: el monóxido de carbono es absorbido por la sangre mucho más rápido que el oxígeno. Como consecuencia de esto los huesos de los fumadores pierden densidad, se fracturan más fácilmente y tardan más en soldarse.
    • CARDIOPATÍAS: el tabaco es uno de los principales factores de riesgo asociados a las enfermedades cardiovasculares.
    • ÚLCERA GÁSTRICA: el consumo de tabaco reduce la resistencia a las bacterias que causan la úlcera de estómago.
    • CARIES DENTAL: al favorecer alteraciones en el tejido de soporte del diente ocasiona migración gingival y con ello la exposición de los cuellos dentarios, incrementándose el riesgo de formación de caries radiculares. Por otra parte, el tabaquismo tiende a disminuir el flujo salival.
  • Efectos perjudiciales sobre el rendimiento físico:
    • La capacidad de un deportista que fuma es mucho más deficiente que la de un deportista que no fuma.
    • Algunos estudios han demostrado que la combinación de tabaco y deporte puede ocasionar problemas graves en el sistema respiratorio y cardiovascular. El estrés añadido de una actividad física en un fumador intensifica las consecuencias del tabaco. Hemos dasarrollado este tema en nuestro artículo «Fumar y el deporte».
  • Efectos en la estética:
    • OLOR CORPORAL: El humo de tabaco y su olor se adhieren con facilidad a ropa, pelo, piel, manos, etcétera.
    • CAIDA DEL CABELLO: el tabaco provoca que el cuerpo sea más sensible al lupus eritematoso que causa la caída del cabello y la aparición de úlceras bucales.
    • ARRUGAS: el tabaco provoca el envejecimiento prematuro de la piel debido al desgaste que ocasiona en las proteínas que le confieren elasticidad.
    • DETERIORO DE LA DENTADURA: al interferir en los procesos químicos que tienen lugar en la boca y provoca un exceso de sarro, tiñe los dientes y acelera el deterioro de la dentadura.
    • HALITOSIS.
    • DICROMÍA DE LOS DEDOS: el alquitrán que contiene el humo del tabaco se acumula en los dedos y en las uñas tiñéndolos de color amarillento y causando un olor muy molesto.
  • Efectos sobre el entorno:
    • ALTERACIÓN DE LOS ESPERMATOZOIDES: el tabaco puede alterar la morfología de los espermatozoides y dañar su ADN, lo que aumenta el riesgo de defectos congénitos en el feto. El hombre que fuma una cajetilla de cigarrillos o más al día puede tener una pobre calidad de esperma. Eso se refiere en cuanto a cantidad de espermatozoides y en cuanto a su motilidad. Diríamos que «son menos y con menos energía».
    • EFECTOS EN EL EMBARAZO: hemos desarrollado un informe especial sobre esta realidad, que encarna muchos riesgos para madre e hijo. Visíta nuestra sección de «Tabaco y embarazo».
    • EL FUMADOR PASIVO: El tabaquismo pasivo o involuntario es tan grave que le hemos dedicado un apartado propio en esta sección – Fumador Pasivo.
  • Efectos económicos:
    • El ahorro que supone dejar de fumar puede llegar y superar los 50€ semanales. Que al año puede suponer un ahorro de más de 2000 €. Hay tratamientos efectivos para dejar de fumar que suponen un desembolso económico mucho menor que lo que cuesta fumar a una persona.
    • En España, el servicio sanitario es gratuito y universal. Por contra, otros países tienen servicios sanitarios de pago y el ahorro en visitas al médico pos causas relacionadas con el tabaco puede llegar a ser muy importante.
  • Efectos medioambientales:
    • CATÁSTROFES MEDIOAMBIENTALES: Entre otros actos negligentes, el lanzamiento de cigarros incandescentes, también desde coches en marcha, es causa habitual de incendios forestales y urbanos, cuyos efectos son devastadores.
    • SUCIEDAD: Ante la falta de ceniceros, o por fumar en la calle, suele ser habitual arrojar la ceniza o el mismo cigarro al suelo.

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Componentes del tabaco

No te engañes, absolutamente todo lo que se encuentra en un cigarro ha sido perversamente estudiado por las tabaqueras con el único fin de multiplicar sus beneficios. Éstas no tendrán escrúpulos en adulterar la composición de un cigarrillo con cualquier tipo de sustancia que suponga un aumento de su consumo. Pasarán por encima de la salud de sus clientes y de las personas que les rodeen con tal de llevar a su bolsillo la mayor cantidad de dinero posible.
Aunque este tipo de información nunca ha sido facilitada por las empresas tabaqueras y éstas siempre han bloqueado cualquier estudio al respecto, se han encontrado en el humo de un cigarro componentes utilizados en pesticidas, productos de limpieza, drogas, … las tabaqueras no ponen límite alguno.
Los cigarrillos modernos tienen mucho más que tabaco. Contienen, por ejemplo, nicotina, una droga altamente adictiva y que se encuentra en forma natural en la planta del tabaco. Esta droga se maneja con mucha precisión para aumentar tu adicción, además se mezclan cientos de aditivos que incluyen desde endulzantes hasta compuestos amoniacales. Todo esto, casi siempre, sin controles gubernamentales, ni pruebas de laboratorios, reportes o vigilancia. Aunque las compañías tabacaleras por lo general alegan que muchos de los aditivos que usan están aprobados para el consumo humano, no mencionan que al someterlos a altas temperaturas, las propiedades químicas de los mismos se alteran, haciéndolos en consecuencia, potencialmente tóxicos y/o activos desde el punto de vista farmacológico.
Prácticamente la totalidad del consumo actual de tabaco se realiza mediante la inhalación de la combustión de los productos de esta droga. En el extremo del cigarrillo que se está quemando se alcanzan temperaturas próximas a los 1000 ºC, lo que transforma numerosos componentes originales de la planta y genera complejas reacciones químicas que dificultan la identificación completa de todas las sustancias que existen o se generan en el proceso de fumar.
Las temperaturas que alcanza un cigarro, además de alterar químicamente ciertos componentes del tabaco, lesionan seriamente el sistema respiratorio:

Hasta ahora se han reconocido cerca de 5.000 elementos químicos tanto en la fase gaseosa como en la sólida del humo del tabaco. Es bastante diferente la composición de la corriente de humo principal que aspira el fumador y la secundaria que se escapa del cigarrillo al ambiente. Muchas sustancias nocivas presentes en el humo del tabaco están más concentradas en esta corriente secundaria de humo (monóxido y dióxido de carbono, amoniaco, benceno, benzopireno, anilina, acroleína y otros muchos), lo que incrementa la toxicidad de una atmósfera cuyo aire respiran todas las personas que se encuentren alrededor, fumen o no.
Ponemos a tu disposición algunas tablas con los niveles de sólo unos pocos componentes que se encuentran dentro de un cigarro. En estas tablas podrás ver qué niveles alcanzan ciertos compuestos de un cigarrillo y qué tipo enfermedades producen [accede…].
Además, aquí te desarrollamos los efectos y características de algunos de los componentes de un cigarro:

Nicotina

 La nicotina de las hojas de tabaco es el principal ingrediente adictivo de los cigarrillos. Se deposita en los pulmones del fumador en forma de una potente mezcla de partículas y gases. La nicotina es rápidamente absorbida en la sangre y llega al cerebro aproximadamente en 10 segundos. Es en este punto en el que los receptores cerebrales producen la sustancia química denominada dopamina. Según los estudios realizados, se ha detectado nicotina en fumadores en todos los tejidos del cuerpo, incluso en la leche materna. Existen estudios que sugieren que la nicotina deprime la capacidad del cerebro para experimentar placer a largo plazo. De ahí que los fumadores necesiten mayores dosis de nicotina para experimentar los mismos niveles de satisfacción.
El cerebro se habitúa rápidamente a recibir dosis regulares de nicotina y a sufrir síntomas de abstinencia cuando dicho suministro se interrumpe. Por otro lado, la nicotina estimula el sistema nervioso central, incrementando el ritmo cardíaco y la presión arterial, lo que produce un mayor consumo de oxígeno.
Este estímulo nervioso se plasma en un aumento del metabolismo del organismo, afectando a la nutrición del fumador, pues se comporta como un anoréxico, disminuyendo la sensación de hambre y estimula la secreción de la adrenalina.

Dióxido de Carbono y Monóxido de Carbono

El monóxido de carbono (CO) es un gas incoloro de elevado poder tóxico que se desprende durante la combustión del tabaco y el papel del cigarrillo. Constituye del 3 al 6% del humo inhalado.
El aire, en condiciones normales, tiene una concentración de 1 a 30 partículas de monóxido de carbono por millón (p.p.m.), los escapes de los automóviles elevan esta cantidad hasta el límite de 30 a 800 (p.p.m.).
Aunque muchos fumadores argumentan que la polución de una gran ciudad también es perjudicial para su salud (y en ello tienen razón), la diferencia entre el CO producido por los coches en una gran ciudad y el CO de un cigarro radica en que el CO en el aire de ciudad está más «diluido» mientras que la cantidad de CO inhalado en un cigarro es mucho mayor. Además, fumando, sólo se consigue agravar los efectos de la polución de las grandes ciudades en el sistema respiratorio:

Una de las particularidades más peligrosas de estos compuestos gaseosos consiste en que la hemoglobina transporta con mucha más facilidad el CO (monóxido de carbono) que el O2 (oxígeno), produciendo el compuesto de carboxihemoglobina en la sangre.
El CO interfiere en el transporte del oxígeno por la sangre y su depósito en los tejidos, lo que produce hipoxia, agravando la vasoconstricción causada por la nicotina.
El dióxido de carbono se aferra, también, a la hemoglobina en la sangre con más facilidad que el oxígeno. Esto hace que la sangre transporte menos oxígeno por todo el cuerpo, lo que aumenta el riesgo de trombosis.

Alquitrán

El alquitrán es un término colectivo que se utiliza para miles de sustancias químicas que se desprenden en el humo del cigarrillo, incluidos el arsénico y el cianuro. Asimismo, el alquitrán es la sustancia amarillenta y pegajosa que mancha los dientes y dedos de los fumadores, depositándose asimismo en los pulmones.
Fumar entre 20 y 60 cigarrillos diarios, ya sean normales o bajos en alquitrán, provoca una acumulación anual de alquitrán en los pulmones cercana a los 500 gramos. Dicha sustancia es la responsable de la mayoría de las lesiones pulmonares provocadas por el tabaco a los fumadores.

Gas cianhídrico

El humo visible es tan sólo el 5-8% del total de lo que se produce al consumir cigarrillos. El resto está compuesto de gases invisibles, entre los que se incluye el gas cianhídrico. Este gas venenoso también reduce la capacidad del organismo para transportar oxígeno. Otro de los gases invisibles, la nitrosamina, daña las células de los tejidos y puede producir tumores malignos. El humo de los cigarrillos también contiene sustancias que pueden producir mutaciones genéticas que se han relacionado con el cáncer de pulmón.

Amonio

El amonio se utiliza para cristalizar la nicotina, un proceso similar al que se hace para convertir el polvo de cocaína en crack. El amonio acelera la dispersión de la nicotina cristalizada al aumentar el pH (la alcalinidad) del humo del tabaco, lo que modifica la composición química de la nicotina con el fin de que sea más rápidamente absorbida por el organismo. El objetivo es potenciar el efecto de la nicotina.

Azúcar

El aditivo más común del tabaco es el azúcar en sus diferentes modalidades. El azúcar representa en torno al 3% del peso total de un cigarrillo. Cuando se enciende un cigarrillo, los azúcares empiezan a arder y producen una sustancia química denominada acetaldehído, que refuerza el efecto adictivo de la nicotina.

Sales de ácidos orgánicos

Cacao

El cacao contiene una sustancia química llamada teobromina, que potencia la dilatación de las vías respiratorias. Este efecto broncodilatador hace que el fumador respire con mayor profundidad de manera que las caladas contengan mayor cantidad de humo y nicotina. También puede añadirse mantequilla de cacao, pues se piensa que disminuye la aspereza del humo y crea, tal y como dijimos anteriormente, una experiencia mucho más suave al fumador.

Piridina

La piridina actúa como un depresor del sistema nervioso central. Funciona al igual que la nicotina con el fin de potenciar los efectos adictivos de fumar.

Chocolate y miel

Aromatizantes como el chocolate y la miel ayudan a disimular el amargor de la nicotina. El sabor dulce hace que el cigarrillo sea más agradable para el fumador.

Menta

Sin los aditivos, el humo del tabaco no sólo sabe mal, sino que es extremadamente irritante para la garganta. El mentol adormece y «anestesia» la garganta de manera que el fumador no pueda sentir el efecto abrasivo del humo. De este modo, la reacción natural del cuerpo ante una sustancia irritante (que es el rechazo) queda anulada.

Regaliz

Al igual que el chocolate y la miel, el regaliz es uno de los aromatizantes más efectivos en los cigarrillos. Según la BAT, la Asociación Británica de Productores de Tabaco, el regaliz produce una nota de sabor dulce que refuerza la calidad final del producto.
Dichos potenciadores cualitativos del sabor juegan un papel vital en el enmascaramiento del mal sabor del tabaco de mala calidad. El regaliz también dilata las vías respiratorias, ayudando al fumador a aspirar mayor cantidad de humo en una sola calada.

Relleno

Los cigarrillos contienen minúsculos trozos de hoja de tabaco, pero la mayoría del relleno proviene de los tallos y otros desechos de la hoja. Dichos rellenos, como hemos visto, son mezclados con agua, aromatizantes y otros aditivos. Algunas marcas tienen más relleno que otras siendo el cigarrillo menos denso cuanto más relleno contiene (en estos casos es menor la cantidad de nicotina desprendida).

Papel

El tipo de papel usado como cilindro del cigarrillo tiene efectos en la fuerza del mismo. Cuanto más poroso es el papel, más aire permite pasar para la combustión del cigarrillo, lo que diluye en mayor medida el humo. Este hecho también influye en la disminución de las cantidades de alquitrán y nicotina que son inhaladas.

Filtro

Los filtros, hechos de acetato de celulosa, retienen parte del alquitrán y del humo antes de que éstos lleguen a los pulmones del fumador. Asimismo, también enfrían el humo y lo hacen más fácilmente inhalable. Los cigarrillos con filtro y bajos en alquitrán (con agujeros de ventilación en los laterales de los filtros) fueron desarrollados por la industria tabaquera con el objetivo de proteger la salud de los fumadores.
Nuevamente las tabaqueras mienten y las evidencias sugieren que los cigarrillos bajos en alquitrán no implican que el fumador inhale dosis más bajas de nicotina. Parece que los fumadores «compensan» dicho efecto de dilución de la nicotina mediante la inhalación más profunda o frecuente del humo.

Las últimas prácticas de las tabaqueras se encaminan a mejorar un sistema de micro-agujeros perforados en la zona del cigarro cercana al filtro. A través de estos agujeros cierta parte del humo quedaría liberado antes de ser inhalado por el fumador.
Para poder apreciar los micro-agujeros de un cigarro se puede hacer la prueba que explica la foto del lateral: si se coloca el cigarro al revés en la boca y se tapa el filtro con el dedo, al soplar, el humo se empezará a liberar por los micro-agujeros perforados a lo largo del cilindro de papel. Rogamos mucha precaución si se quiere realizar este experimento.
La realidad en ningún caso es reducir el nivel de humo que inhala el fumador. Ponemos de manifiesto el verdadero motivo por el que se han diseñado los filtros con micro-agujeros de ventilación (completamente imperceptibles al ojo humano): al encontrarse cerca del filtro, gran parte de los agujeros son tapados por los dedos del fumador al sujetar el cigarrillo cuando da una calada, ello implica que éste inhale una dosis mucho mayor de las sustancias tóxicas del tabaco (pues los dedos impiden que ese humo salga por los agujeros).
Mientras tanto, en las máquinas que certifican los niveles de toxicidad de un cigarro, éste se coloca de tal forma que se dejan al descubierto la totalidad de los agujeros, liberando mucho más humo por éstos, que no queda registrado por la máquina. Es decir, el humo que fuma una persona es mucho mayor que el que registra la máquina de control de tóxicos de un cigarro, con lo que los datos que se especifican en las cajetillas son falseados de esta manera por la industria tabacalera. Así, finalmente, el fumador queda expuesto a niveles mucho mayores de todas las sustancias cancerígenas que fuma.

 Información obtenida de:

sinhumos.com Unidad de tabaquismo de Sanitas

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Consejos para dejar de fumar

A lo mejor, una de los proyectos más complicados para una persona puede ser dejar de fumar. Dejarlo quizá te supondrá un gran esfuerzo, aumentará tu nerviosismo, tu irritación, tu ansiedad…. Cualquier esfuerzo constituirá un enorme beneficio. Pero déjate ayudar, nuestro primer consejo es ese: tendrás más probabilidades de éxito si te pones en manos de profesionales. No esperes dejarlo de un día para otro, planifícate, y si lo ves necesario, asesórate para ayudarte con técnicas que se comercialicen, mejora tu dieta y cambia tus hábitos los primeros días.
Esta es la parte difícil… pero ¿qué te parece si comenzamos por las buenas noticias?:

¿Qué ocurrirá cuándo dejes de fumar?

Tan pronto como dejes de fumar, tu cuerpo te lo va a agradecer profundamente y va a emprender una tarea de reparación del daño que el consumo de tabaco le ha provocado. De este modo, comenzarán una serie de cambios en beneficio de tu salud. La American Cancer Society detalla dichos cambios.

  • A las ocho horas, los niveles de oxígeno en la sangre vuelven a su estado normal, y los de nicotina y dióxido de carbono se reducen a la mitad.
  • A las 24 horas, el dióxido de carbono abandona el cuerpo y los pulmones empiezan a expulsar las mucosidades. Disminuyen los riesgos de infarto.
  • A las 48 horas, la nicotina ha desaparecido. El gusto y el olfato mejoran notablemente.
  • A las 72 horas, respirar se hace mucho más sencillo. Los bronquios se relajan y se incrementan los niveles de energía.
  • De 2 a 12 semanas, la circulación sanguínea mejora. La función pulmonar mejora un 30 %.
  • De 3 a 9 meses, la tos, los «pitidos» y los problemas de respiración mejoran. También se reducen los riesgos de infecciones.
  • En 12 meses, el riesgo de paro cardíaco se reduce a la mitad con respecto al riesgo del fumador.
  • En 10 años, el riesgo de cáncer de pulmón también se ve disminuido a la mitad, comparado con el mismo riesgo que sufre un fumador.
  • En 15 años, el riesgo de paro cardíaco se reduce al que tiene una persona que jamás haya fumado.

Como ves, hacen falta 15 años de abstinencia total para resarcir todos los daños que el tabaco puede llegar a producirte. Decídete. Mientras más tardes en dejarlo, más te costará. Quizá los consejos de esta página puedan llegar ayudarte.

Consejos para dejar el tabaco

  1. Haz una lista de las razones, que en tu caso particular, estén en favor y en contra del hábito de fumar.
  2. Seguro que te ayuda leer cierta documentación sobre el tema. El libro «Es fácil dejar de fumar si sabes cómo» o algunas de las páginas web que te ofrecemos en nuestra sección «Directorio web» puede ser un buen comienzo.
  3. Elige qué día vas a dejarlo. Anótalo debajo de la lista (Por ejemplo, “15 días a partir de este momento”). Tu trabajo hasta que llegue «el día D» tiene que ser:
    1. Reducir paulatinamente el número de cigarros diarios que fumas.
    2. Reducir poco a poco la cantidad de cigarro que fumas. Cada vez apagarás tu cigarrillo antes.
  4. Reflexiona. Tienes que pensar mucho sobre las razones que te indujeron a empezar a fumar, sobre las razones por las que hoy sigues fumando y, sobre todo, evalúa tus aciertos y errores en anteriores intentos para dejar de fumar.
  5. Crea un registro de tu hábito durante todo este lapso de tiempo, llenando la planilla de control y seguimiento con todas las filas que necesites (te rellenamos algunas filas de la tabla con ciertos ejemplos que te darán una idea de cómo rellenarla). Sería conveniente portar un papel y un bolígrafo donde ir rellenando los datos en aquellos momentos en los que te enciendes un cigarro. Detalla cuáles son tus cigarros más importantes y cuáles son más prescindibles:
    Fecha Hora Nº de cigarro Situación Ideas asociadas Observaciones Otras
    Al levantarse Qué día me espera… Empiezo el día tosiendo…  
          Al ir al trabajo Qué mal tiempo… ¿Arreglará el tiempo un cigarro?…  
          Al tomar un café Necesitaba descansar… Para charlar sí, pero…
  6. Según los resultados que puedas analizar de la tabla que has rellenado, marca los cigarrillos que irás dejando de fumar la próxima semana (siempre empezando por los poco deseados).
  7. Durante este periodo de preparación:
    1. No consumas cigarrillos enteros. Procura apagarlos cada vez antes.
    2. Retrasa todo lo que puedas el primer cigarrillo del día, cada día, retrásalo un poquito más.
    3. Cambia de mano al fumar, te ayudará en adelante para que no sientas la necesidad de tener un cigarrillo en la mano. Quizá también te ayude cambiar de marca de cigarrillos (por una que te guste menos o con menor porcentaje de nicotina).
    4. Repite todas las noches, por lo menos 10 veces, una de tus razones para no fumar más cigarrillos.
    5. Imaginación. Puedes dedicar tiempo a imaginarte muy enfermo por el hecho de fumar; también imagina situaciones positivas por dejarlo: mayor salud, menor cansancio….
    6. Durante este lapso, fortifica tu decisión de dejar de fumar. Investiga tus motivaciones y dificultades y toma nota de ellas.
    7. Según tu situación, quizá fuera bueno que hicieras pública tu decisión de dejar de fumar, comprométete con tu familia y tus amigos en que «esta vez es definitiva». Pon carteles con el mensaje en tu trabajo, en tu mesa, en casa; ponte avisos…. Para cuando lo dejes:
      • Pide que no te dejen fumar. Si te ven un cigarrillo, que te lo quiten.
      • Que no te ofrezcan ni te pidan tabaco. Rechaza si te ofrecen. Este punto es importante.
      • Que no fumen ante ti (si no te queda más remedio, puedes abandonar la sala).
      • Que te quiten el paquete si llevas encima.
      • Que te recuerden (o te recuerdes a ti mismo) varias veces al día tu intención de no fumar.
      • Que te ayuden y te animen en los momentos difíciles.
      • Que te vigilen y te feliciten cuando lleves mucho tiempo sin fumar (establece intervalos cada vez más amplios… empezando por minutos u horas…).
    8. Pide a tu pareja, a una amiga o amigo que te acompañe en tus actividades; come bien, ve al cine o al teatro, haz ejercicio, da largas caminatas y bebe agua y zumos moderadamente. Analiza qué actividades te ayudarán a superar los primeros días de «abstinencia absoluta».
    9. Ventila bien las habitaciones.
    10. Lava las cortinas, las sábanas, la ropa, las tapicerías (pinta las paredes si eso te ayuda).
    11. Si estás deprimid@, ansios@ o con cualquier otro problema, comunica tus síntomas. Plantéate el mejor momento de abandonar esta lacra, ciertamente existen momentos mejores y peores para conseguir tu objetivo.
    12. Mantén en tu recuerdo continuamente los elevados riesgos de fumar cigarrillo.

Segunda semana. Consejos para dejar el tabaco

Ya ha pasado tu primera semana. En ella, has tenido que aprender a conocer tu conducta como fumador(a). Ya sabes porqué fumas, cuántos cigarros fumas y en qué circunstancias y situaciones lo haces más frecuentemente. En esta segunda semana será conveniente que:

    1. Durante los tres primeros días de la semana elimina los cigarrillos «poco deseados», no dejes de anotar en la planilla cada cigarrillo suprimido. Representa también gráficamente cómo se va reduciendo el número de cigarrillos diarios. Esta gráfica es un ejemplo de cómo te podría quedar la representación gráfica de tu registro:
  1. El resto de la semana, elimina también los cigarrillos «moderadamente deseados».
  2. Confirma la fecha en la que dejarás totalmente de fumar, este es el momento de modificarla si por algún motivo así lo prefieres. En caso de tomarte un mes, las indicaciones de la segunda semana se aplicarán para los últimos quince días.
  3. Comunica cualquier dificultad que preveas para el momento en que dejarás de fumar totalmente.
  4. Perfecciona y profundiza durante esta semana el cambio de hábitos, camina mucho, báñate con agua caliente repetidas veces, gratifícate en cosas que siempre deseaste hacer y estás posponiendo.
  5. Trabaja, ocupa tu tiempo en tareas no relacionadas con fumar (por ejemplo deportes, billar o juegos de salón en donde no se fume).
  6. Comienza a hacer notar entre tus conocidos que, a partir de esta semana, tus relaciones con el cigarrillo no serán neutrales. Comienza a guardar o regalar ceniceros, encendedores y todo lo que tenga relación con el cigarrillo.
  7. No permitas que fumen en su presencia, – «estoy dejando…”-, te lo perdonarán.
  8. Respétate. Si logras dejar de fumar, otros logros tan importantes como éste te esperan.

El día que dejas de fumar. Consejos para dejar el tabaco

Llegó el día. Pon en práctica los conocimientos que has adquirido en el período de preparación: En este momento ya debes saber exactamente cuales son las situaciones que te resultarán más complicadas y los momentos que más asocias al tabaco. Todas estas conclusiones deberían haber sido determinadas mediante el seguimiento que has ido efectuando con la realización de la planilla de registro de tu consumo así como la gráfica de control. Debes tener muy claro, en esta etapa, la manera de evitarlas.
También te has tenido ya que haber deshecho de todos los objetos (ceniceros, cartones de tabaco, cerillas, mecheros, …) que te recuerden la tabaco.
También deberías tener ya estudiadas y probadas varias «actividades alternativas», elegidas y realizadas durante el período de preparación.
Algunas actividades alternativas que pueden ser útiles:

  • Habla con un amigo por teléfono o personalmente, si es posible, ex fumador.
  • Toma mucha agua y zumos.
  • Lee un libro o una revista.
  • Escucha música.
  • Masca chicle.
  • Toma un baño relajante. Benefíciate de las técnicas de aromaterapia.
  • Relájate durante 5 minutos y reflexiona acerca de las razones que le motivaron a dejarlo.
  • Camina, corre, monta en bicicleta.
  • Elige alguna actividad específica que te cause placer.
  • Mantén las manos ocupadas en alguna actividad manual placentera.
  • Ve a un restaurante y siéntate en el sector de los no fumadores.
  • Ocúpate en alguna actividad productiva o placentera esto aleja con seguridad los pensamientos peligrosos.
  • Realiza actividades que desees hacer y que siempre has pospuesto con excusas.

Un plan para el primer día

Este día levántate con un poco más de tiempo, un cuarto de hora o media hora antes de tu horario habitual. Necesitas un poco de tiempo para emprender esta jornada difícil. Al despertarte no pienses que no volverás a fumar nunca más. Ponte objetivos cortos. Piensa tan sólo en que “hoy no voy a fumar” y que respetarás esta decisión cada vez que tengas ganas de encender un cigarrillo. Empieza el día regalando aire a tus pulmones en lugar de humo. Un poco de ejercicio o un corto paseo no te vendrían mal. Practica respiraciones profundas en un lugar donde dispongas de aire puro. Relájate notando cómo el aire entra en tus pulmones.

  • Bebe mucha agua y toda clase de zumos de frutas (preferentemente naturales) y ricos en vitamina C. Esta vitamina te ayudará a eliminar más rápidamente la concentración de nicotina en tu organismo. Repite esta acción tres o más veces al día.
  • Elimina, por ahora, las bebidas alcohólicas o los estimulantes como cualquier bebida que sea compañera de tus cigarrillos, por ejemplo, el café. Beber alcohol y fumar es una de las conexiones más fuertes y más difíciles de controlar. Evitar bebidas excitantes favorecerá que estés más relajado.
  • Los alimentos ricos en vitamina B (pan integral, cereales, arroz integral, etcétera.) son muy aconsejables. Puedes reforzar la toma de esta vitamina añadiendo a tu dieta germen de trigo, levadura de cerveza, o, directamente, vitamina B.
  • Toma alimentos ligeros. Las comidas pesadas te perjudicarán al disminuir tu nivel de autocontrol, tan necesario en estos primeros días. Después de comer no te dejes caer en tu sillón preferido para leer o ver la televisión. Por el contrario, haz un poco de ejercicio. Levántate inmediatamente después de terminar tu comida y lávate los dientes, sal a pasear un poco, lava los platos, juega con algo o con alguien.
  • No te preocupes si hoy o durante toda la semana tienes que cambiar tus hábitos. No te alarmes, será algo temporal. Te vendrá bien evitar temporalmente en la medida de tus posibilidades aquellas actividades en las que antes fumabas inexcusablemente.
  • Cada vez que tengas ganas de fumar, bebe agua a sorbos, despacio, y piensa a la vez que el agua corre por el interior de todo tu cuerpo, limpiándolo de nicotina por fuera y por dentro, y que te hace sentirte bien, te tranquiliza y desaparece el ansia de fumar. Respira hondo, manteniendo el aire… y así un mínimo de 5 veces seguidas, a la vez que imaginas tu cuerpo lleno de oxígeno que te limpia y purifica, haciendo desaparecer la nicotina que provoca la necesidad física de fumar. Mira el reloj y espera medio minuto. Verás que estas ganas se van como han venido, sólo tienes que dejarlas pasar.
  • Simula que fumas aspirando y soplando, usando, si quieres, un bolígrafo, una pipeta de mentol…. Sustituye el cigarrillo de la mano por otro objeto, un bolígrafo por ejemplo.
  • Recuerda que cada día que pases sin fumar, tu deseo por esta droga será menor.

A partir de ahora… Consejos para dejar el tabaco

Esperamos que todas nuestras indicaciones te hayan servido para hacer más fácil tu objetivo. Cada día te resultará más sencillo afrontar tu vida como ex-fumador(a). Aún así, nunca olvides nuestros últimos consejos para que todo tu esfuerzo tenga el mejor de los resultados:

  • Abstinencia total de tabaco.
  • Anota y describe todos los beneficios que notas en tu organismo después de estas semanas de reducción paulatina. Comparte con tus conocidos fumadores las ventajas de tu actual posición como ex-fumador(a).
  • Cuando acabe la semana, anota tus sensaciones de esta primera semana sin tabaco.
  • Repasa las creencias erróneas sobre el tabaco: relajante, que ayuda a adelgazar, que es un eficaz antiestrés.
  • Refuerza las creencias positivas de dejar de fumar y plantéate la vida futura como no fumador: más ejercicio, sustitúyelo por líquidos saludables etc.
  • Nunca ofrezcas cigarrillos, no pongas cigarrillos cuando tengas invitados a comer, resulta tan hospitalario como ofrecerles veneno para ratones.
  • Nunca compres o lleves cigarrillos, si alguien los pide explícale en la forma más diplomática posible que te has impuesto como norma no tener nada que ver con los cigarrillos.
  • Nunca le enciendas un cigarrillo a nadie, aunque peques de descortés.
  • No tengas ceniceros, ni encendedores en tu casa, ni en tu lugar de trabajo. Si algún invitado quiere fumar le alcanzarás algún cenicero que esté guardado, a fin de evitar que ensucie todo.
  • Nunca regales cigarrillos, mecheros o publicidad vinculada al hábito de fumar.

La vida es mucho más saludable sin tabaco; si en esta ocasión no has estado preparad@ para afrontar todas las pautas que te hemos marcado, visita nuestra guía de consejos «Frente a la recaída» y vuelve a empezar, nunca es tarde. Si lo has logrado de un tirón, ¡¡¡enhorabuena!!!.

Documentación relacionada

Documentación - Guía para dejar de fumar de la Asociación Española Contra el Cáncer

Documentación – Guía para dejar de fumar de la Asociación Española Contra el Cáncer

Documentación - Guía para dejar de fumar del Ministerio de Sanidad y Consumo de España

Documentación – Guía para dejar de fumar del Ministerio de Sanidad y Consumo de España

Usted puede dejar de fumar – Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo

Usted puede dejar de fumar – Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo

Guía para dejar de fumar (reeditada) de la Asociación Española Contra el Cáncer

Descargar libro – Guía para dejar de fumar (reeditada) de la Asociación Española Contra el Cáncer

Información obtenida de:

Dejardefumar.com.ar Hoynofumo.com Parasaber.com
http://ideasdejardefumar.googlepages.com/

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¡¡¡No pongas excusas!!!

¡¡¡No pongas excusas para dejar de fumar!!!

¿Eres joven?, ¿perteneces al grupo de la «tercera juventud»?, ¿crees que no podrás dejar de fumar o piensas que puedes engordar?. Siempre puede ser un buen momento para dejar de fumar. En este área podrás ver nuestras respuestas a ciertos argumentos que los fumadores se ponen para evitar dejar el tabaco. ¿Crees que tu argumento no está reflejado en esta página?. Escríbenos a través de nuestro área de Contacto si no encuentras respuesta a tus excusas para no dejar de fumar. Intentaremos, de esta forma, ampliar este área dándole respuesta a todos vuestros correos electrónicos.

También puedes visitar el vídeo explicativo sobre los mitos del tabaco, que resume algunas de las excusas más frecuentes desarrolladas en esta página.

“Soy demasiado viejo, el daño ya está hecho”

Fumar puede complicar la solución y cura de muchas enfermedades. Además, el riesgo de enfermar disminuye desde el primer momento en que lo dejas. Incluso personas en la octava década de su vida pueden beneficiarse de una larga vida. Nunca se es demasiado viejo.

“Soy joven y no me siento mal”

Nunca es demasiado pronto para dejar de fumar. Si somos jóvenes y no estamos enfermos, mejoraremos el funcionamiento de nuestro corazón y pulmones y por consiguiente nuestro rendimiento, alejando el riesgo de padecer cualquier enfermedad relacionada con el tabaquismo. En consecuencia, respiraremos mejor, nos fatigaremos menos y rendiremos mejor ante cualquier esfuerzo.

Dejarlo nos aportará sensaciones muy placenteras: mejor olfato, mayor disfrute de los sabores de las comidas, evitar un mal olor en la ropa y sobre todo estar satisfecho con uno mismo.

“No soportaría el estrés”

Ello es porque tu organismo se ha acostumbrado a la nicotina. Así que, es natural que te sientas más relajado cuando consigues la nicotina de la que dependes. Pero no existe evidencia alguna de que fumar ayude a controlar el estrés. La nicotina es un estimulante que aumenta la frecuencia cardiaca y estimula el cerebro. Si tus niveles de nicotina descienden, empiezas a sentirte nervioso debido a los síntomas del síndrome de abstinencia. Fumar para aliviar los síntomas de la abstinencia, te hará sentirte menos estresado, pero este estrés no es el mismo que el ansia por la nicotina. Si te sientes estresado, intenta ayudarte con técnicas de relajación, en vez de con el tabaco. Además, pasadas unas semanas sin fumar, muchos fumadores se sienten menos nerviosos y aprenden a relajarse sin fumar. Se dan cuenta entonces de que son capaces de un mayor autocontrol.

“Ahora no es un buen momento”

Existen momentos mejores que otros. Lo mejor es dejarlo cuando no estés atravesando una época particularmente estresante, pero no emplees esto como una continua excusa para seguir aplazándolo. Si te sientes realmente estresado, procura solucionar esta situación antes de dejar de fumar. Hazlo lo antes posible, que es muy fácil encontrar excusas para no hacerlo nunca, y cuanto más tiempo sigas fumando, más aumentará tu nivel de adicción.

“Mi abuelo fumó hasta los 90”

Naturalmente existen casos puntuales como ése, pero la probabilidad de que esto ocurra no es muy alta. Es la «excepción que confirma la regla». Y una anécdota. La dura realidad es que la mitad de todos los fumadores muere por sus hábitos, y muchos otros sufrirán enfermedades crónicas a largo plazo. Está científicamente constatado que el tabaco acorta la esperanza de vida de los fumadores en 8-10 años o incluso más, provocándoles además una mala calidad de vida desde su juventud por las importantes enfermedades que se presentan (bronquitis, infarto de miocardio, cánceres, etcétera).

“Hay muchas otras cosas que pueden matarme”

¿Acaso fumar evitará que otras cosas puedan matarte?. Al contrario: fumar agravará cualquier otro problema de salud que te puedas encontrar en un futuro.

Es un mito pensar que fumar mata rápidamente. Las enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco provocan años de sufrimiento, dolor e invalidez. Y no se trata de «unos años»: quienes fuman pierden una media de una década de vida.

“No tengo fuerza de voluntad”

La mayoría de los ex-fumadores intentaron dejarlo y fracasaron, pero siguieron intentándolo y finalmente alcanzaron el éxito. Hay quien lo consigue a la primera, pero la mayoría tiene que intentarlo varias veces. Como promedio se necesitan de tres a cuatro intentos para dejar de fumar de forma permanente. Por tanto, no consideres un fallo como un fracaso, sino un escalón en el trayecto hacia la meta final. De hecho, para algunos puede ser difícil pero para el resto es más fácil de lo que piensan. Cada día hay más gente que deja de fumar.

Tienes que conseguir fuerza de voluntad de forma gradual. Céntrate en la meta y recuerda los momentos en los que conseguiste las cosas que te habías propuesto. Piensa en lo que se siente cuando se toma una decisión y se alcanza el éxito. Además, si no lo intentas, nunca lo sabrás. Recuerda que puedes conseguirlo si te lo propones, aunque no sea a la primera (sólo uno de cada 4 lo logra en su primera tentativa).

“No sabría controlarme las ganas de fumar”

No, no lo es para la mayoría, pero los estudios realizados entre los ex-fumadores, se observa que les fue más fácil de lo que esperaban. Diez millones de personas lo han dejado en los 15 últimos años. Repara en todas las razones por las que quieres dejar de fumar: tu salud, tu condición física, tu aspecto, el ahorro, los efectos sobre tus familiares y amigos…. Recuerda que para controlarte y lograrlo has de tener en cuenta que la ansiedad constituye una parte normal de la abstinencia. Puedes aliviar la ansiedad de muy diversas maneras (masticando chicle, respirando lenta y profundamente, dándote un masaje en las sienes y la nuca, comiendo fruta, bebiendo abundante agua). Y no olvides que la mayoría de las veces la ansiedad dura sólo unos pocos minutos y remite.

“No quiero engordar”

Muchas personas que dejan de fumar no aumentan en absoluto de peso y en las que esto ocurre, el promedio es menos de 4 kg. El riesgo para la salud de 2 kilogramos extra es mucho menor que el riesgo de fumar. Si estás preocupado por aumentar de peso, vigila tu dieta, bebe mucha agua, evita los alimentos grasos y azucarados (tu sentido del gusto mejorará al dejar de fumar, los alimentos te empezarán a saber más dulces). Si tienes hambre, come fruta, apio, zanahoria cruda, etc.

¿No quieres engordar un par de kilos por estética?. Recuerda que el tabaco deteriora tu estética (olor corporal, envejecimiento prematuro, coloración y deterioro de las piezas dentales, …).

“El tabaco me estimula a estar activo”

La dificultad de concentración puede ser un síntoma inicial del síndrome de abstinencia, pero dura pocos días. Se pueden encontrar otros estímulos alternativos al tabaco. Precisamente los estudios en este campo han demostrado justo lo contrario: la disminución del rendimiento laboral en los fumadores. Los fumadores sienten la necesidad del tabaco para realizar algunas actividades determinadas. Pero no hay motivo alguno para no poder hacer lo mismo sin fumar. Más aún, muchas actividades, sobre todo las que implican esfuerzo físico, son más fáciles de realizar sin los niveles altos de carboxihemoglobina asociados al tabaco (más de 20% respecto al 1% en los no fumadores).

“El tabaco me relaja”

Sí. Lo que la gente percibe o espera del tabaco como posibles beneficios no son tales beneficios, son meras ilusiones. Tu tabaquismo es la fuente de tu ansiedad.

Aunque te sientas mejor cuando fumas, eso se debe básicamente a tu gran dependencia a la nicotina. Tras fumarte el último cigarro, el nivel de nicotina empieza a descender y aparece en ti el síndrome de abstinencia. Empiezas a sentirte tenso y sólo cuando vuelves a fumar empieza a reducirse este sentimiento. Al coger un cigarrillo puede parecer que te relajas, pero en realidad sólo estás aliviando temporalmente tu síndrome de abstinencia. Mira a tu alrededor: los fumadores no están más relajados que los no fumadores, ni en absoluto todos los ex-fumadores están más tensos o son obesos.

Cuando dejes de fumar, comprobarás que disfrutarás mucho más de los lugares libres de humo. Estarás más cómod@ y no estarás pendiente y agobiad@ por salir de ahí para poder fumar.

“Es mi único vicio”

Fumar te limita. Después de acabar con el tabaco, la vida será mucho más estimulante. Por ejemplo, entre otras cosas, disfrutarás más de las comidas ya que se potenciarán los sentidos del gusto y el olfato. Además, cualquier actividad física que realizas te resultará mucho, mucho más fácil.

El tabaco es un vicio caro. El dinero que dedicabas al tabaco puede invertirse ahora en otras muchas actividades mucho más útiles y reconfortantes.

“Fumo cigarrillos ‘Light’ ”

Los cigarrillos «light» son otra de las artimañas de las tabaqueras. Contienen las mismas sustancias peligrosas que el tabaco normal; el humo sigue entrando en tu sistema respiratorio a temperaturas exageradas; sólo se han reducido los niveles de nicotina y alquitranes. Muchos fumadores, para compensar los bajos niveles de nicotina de estos cigarrillos fuman más a menudo o inhalan con más intensidad. En consecuencia, aumenta la ingestión de otros tóxicos y mantienen o incluso aumentan los niveles de nicotina y alquitranes.

Los cigarrillos «light» ya han sido prohibidos en muchos países. Lo único que consiguen (y para eso lo crearon las tabaqueras) es bajar tu percepción de riesgo, para hacerte sentir más tranqui@ al fumar más.

“Fumo poco. Apenas afecta a mi salud”

Reducir el consumo de cigarrillos es un buen comienzo en el proceso de dejar el tabaco, pero NO resuelve tu problema. Muchos fumadores han reducido la dosis pero realizan inhalaciones más frecuentes y más intensas, por lo que mantienen la dependencia de la nicotina y vuelven a los niveles previos de consumo. Es mejor dejar de fumar completamente y si fumas poco, te será más sencillo superar las distintas fases de tu síndrome de abstinencia.

“Mi pareja fuma”

¿Le gustaría a ella dejarlo?. Compartir en pareja un proyecto como el de dejar de fumar aumenta las garantías de éxito. Si no es así, puedes crear un «espacio sin tabaco» en tu casa. Quien fume podrá hacerlo en una zona aislada del resto de las habitaciones. Todos los cigarrillos y ceniceros (y otros utensilios referentes al tabaco) estarán fuera de este «espacio sin tabaco». Si tu pareja quiere dejarlo también, es importante que lo intentéis a la vez. Dejar de fumar puede mejorar la vida sexual de la pareja.

“Tendría mal humor en casa”

Tú, sin quererlo, estás ya molestando a tu familia con el humo del tabaco que fumas. Una vida más saludable para toda tu familia compensa con creces unas cuantas semanas de mal humor.

“El humo de los coches me hace el mismo mal que fumar”

De acuerdo en que el humo de los coches y la contaminación de las grandes ciudades es nocivo para las personas y el medio ambiente. ¿Acaso fumando evitas el efecto que te produce el humo de los coches o la polución?. Tú no puedes evitar que la contaminación de coches y fábricas afecte a tu salud. Al contrario: fumar agravará las consecuencias que produce sobre ti la contaminación.

Además de ello, ¿piensas que el humo de un coche incide sobre ti más que el de un cigarro?. Nada más equivocado: el humo de la combustión de un coche y el de un cigarro comparten un componente muy dañino para el organismo: el monóxido de carbono. Puedes conocer más acerca del monóxido de carbono en nuestra sección «Componentes de un cigarro«.

Aquí te mostramos los resultados de un estudio que contabiliza la presencia de CO en diferentes situaciones y la incidencia de este componente en el organismo:

La diferencia entre el CO de una ciudad y el CO de un cigarro es que el humo del cigarro se inhala en su totalidad e incide en tu cuerpo en mayor medida, mientras que la polución de una ciudad queda «diluida» en un espacio mucho más amplio.

“Soy consciente de lo dañino que es el tabaco para mí y no me importa lo que esta droga pueda llegar a ocasionarme”

Se trata del único argumento que sólo podemos respetar y acatar sin reservas.

Quizá pienses que el tabaco no te hace tanto daño como te describimos aquí. Aunque vas a padecer las consecuencias de fumar desde el primer día, el tabaco te ocasionará graves e irreversibles daños de manera lenta y dolorosa. Deberías ponerle fin a tu adicción antes de que experimentes los síntomas de las enfermedades más comprometidas a las que te arrastra tu tabaquismo.

Quizá sí que eres consciente de a dónde te está llevando esta droga y simplemente no quieres ponerle remedio. En ese caso, sólo podemos respetar tu opinión y queremos que sepas que aquí estaremos si en cualquier otra ocasión cambias de opinión. Mientras tanto, nunca olvides lo que tu tabaquismo le puede ocasionar también a las personas de tu alrededor.

Parte de la información obtenida de:

Unidad de tabaquismo de Sanitas
Documentación relacionada

Descargar libro - 50 Mitos del tabaco (Rodrigo Córdoba y Encarna Samitier) - Editado por el Gobierno de Aragón

Descargar libro – 50 Mitos del tabaco (Rodrigo Córdoba y Encarna Samitier) – Editado por el Gobierno de Aragón

Las 20 preguntas más frecuentes de los fumadores – Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria

Descargar libro – Las 20 preguntas más frecuentes de los fumadores – Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria

Guía para dejar de fumar (reeditada) de la Asociación Española Contra el Cáncer

Descargar libro – Guía para dejar de fumar (reeditada) de la Asociación Española Contra el Cáncer

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Tabla de secuelas

Tabla con las secuelas que ocasionan al fumador algunos componentes del tabaco

La obtención de información acerca del contenido y efectos del tabaco siempre ha sido muy complicada. Las ocultistas tabacaleras siempre han puesto todo su empreño en boicotear cualquier estudio al respecto. Algunos expertos declaran que las artimañas de la industria tabaquera se encuentran bastantes años por delante del estudio médico en este campo.
Los fines para los que son añadidos ciertos compuestos son diversos, aunque suelen estar encaminados a ocultar los efectos del tabaco sobre el cuerpo humano o para potenciar la nicotina y resto de sustancias adictivas. Lo que sí te podemos asegurar es que ninguna de las adulteraciones a las que se ve sometido el tabaco se producen para tu beneficio. Aún así, las reacciones químicas producidas por la combustión del cigarro hacen muy complicado detectar las más de 4000 sustancias que se encuentran en un pitillo, y las más de 400 tóxicas y cancerígenas.

Tabla con los efectos de ciertos componentes de un cigarro

Esta tabla resume a qué tipo de riesgos te enfrentas al fumar y qué productos ocasionan las enfermedades más graves producidas por el tabaco:

 
Cáncer

Enfermedad cardiovascular

Enfermedad Pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
Hidrocarbonos aromáticos (benzopireno)
X
X
X
N-nitrosaminas X    
Aminas aromáticas X X X
Aza-arenes X X X
Aminas N-Heterocíclicas      
Aldehídos X    
Arsénico X    
Cromo X    
Polonio 210 X    
Cadmio (secundario) X    
1.3-Butadenio X    
Benceno X X  
Vinil clorhídrico X    
Acrifamida X    
Monóxido de carbono (CO)   X X
Óxidos de nitrógeno   X X
Hidrógeno de cianuro   X X
Aldehídos volátiles   X X

Be the first to comment - What do you think?  Posted by Staff - 26 junio 2009 at 12:06

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Pipas de agua

Pipas de agua – Diferentes formas para el mismo riesgo. Otros métodos de consumo de tabaco

Un estudio publicado por la Academia Americana de Pediatría alerta sobre el riesgo de fumar en pipa de agua. Las consecuencias, según el informe, son similares a las del consumo de cigarrillos además de un riesgo añadido de infección.

Se trata de una práctica muy extendida en los países árabes cuyo consumo está aumentando en los últimos años en las sociedades occidentales gracias a la proliferación de los bares y restaurantes en los que se puede fumar en pipa o cachimba, muy populares sobre todo entre los jóvenes y adolescentes.

Este crecimiento se debe en gran parte a cuatro mitos construidos alrededor de su consumo: que es menos nocivo que los pitillos, que el agua que forma parte de su mecanismo filtra las sustancias nocivas, que es menos irritante para la garganta y el tracto respiratorio y que el tabaco está hecho de frutas —normalmente están aromatizados con esencias frutales- y por ello es una opción sana.

Por el contrario, queda demostrado que la realidad es otra, muy distinta, pues en contra de la creencia popular de que el tabaco empleado en la cachimba es menos nocivo, los autores de este estudio señalan que contiene más nicotina, alquitrán y metales pesados que el de los cigarrillos convencionales.

En cuanto al humo, el que procede del tabaco de pipa contiene una concentración de monóxido de carbono que varía entre un 0,34% y un 1,40% (más elevado en pipas de menos tamaño y de sitios públicos), mientas que el humo de los cigarrillos contiene un 0,41% de esta sustancia.

Como consecuencia de los altos niveles de CO, la concentración de carboxihemoglobina -medida en 1.832 varones sanos voluntarios de Arabia Saudí- es más alta entre los fumadores en pipa de agua (10,1%) que en los fumadores de cigarrillos (6,5%) y los no fumadores (1,6%).

Fumar en pipa de agua es, por tanto, un comportamiento de riesgo que tiene unas consecuencias nocivas para la salud similares a las de los cigarrillos. Cáncer de pulmón, disminución de la función respiratoria, dependencia, bajo peso en recién nacidos de madres consumidoras, infertilidad…. Incluso en algunas de estas patologías los fumadores en pipa presentan un riesgo mayor que los de tabaco.

Al ser una práctica eminentemente social, lo normal es que varias personas compartan la pipa, lo que implica que todos ellos aspiran a través de la misma boquilla que pasa de boca en boca, lo que supone una fuente de transmisión de enfermedades infecciosas como la Hepatitis C o el Herpes Simple.

En el caso de los adolescentes existen peligros añadidos ya que dentro de este grupo de fumadores es común la mezcla del tabaco con marihuana o hachís y la sustitución del agua por bebidas alcohólicas. «Estas combinaciones tienen, indudablemente, peligros añadidos, graves para la salud», según el informe.

La tácita aceptación por parte de los padres, que incluso fuman con sus hijos, y que su consumo es relativamente barato, hacen de la pipa de agua algo muy atractivo para los jóvenes.

16 comments - What do you think?  Posted by Staff - 24 mayo 2009 at 15:44

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Fumar en pipa

Pipas – Diferentes formas para el mismo riesgo. Otros métodos de consumo de tabaco

En una investigación publicada en la Revista del Instituto Nacional del Cáncer, la epidemióloga Jane Henley y otros colegas de su campo dijeron que habían estudiado a más de quince mil hombres que fumaban en pipa.

Los investigadores descubrieron que los fumadores de pipa también sufren un mayor riesgo de padecer cáncer de esófago, laringe, colon y páncreas que la gente que no fuma.

En suma, poseen un 30% más de riesgo de tener problemas cardiovasculares, un 27% más de sufrir un ataque y casi el triple de riesgo de padecer enfermedades pulmonares comparados con los no fumadores.

Otros investigadores estadounidenses estudiaron a los 138,307 hombres que participaban del Estudio para la Prevención del Cáncer II. Los resultados revelaron que hubo 15,263 hombres que eran fumadores de pipa y 123,044 hombres que nunca fumaron. Durante los 18 años que duró la vigilancia hubo 23,589 muertes. Los investigadores compararon el riesgo de muerte de nueve tipos de cáncer (vejiga, páncreas, rectocolónico, esófago, riñón, laringe, pulmón, orofaringe y estómago) y tres enfermedades (enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular y enfermedad pulmonar obstructiva crónica [EPOC]). Comparado con los que nunca fumaron, los fumadores de pipa tuvieron un riesgo relativo (RR) para cáncer de pulmón de 5.00, orofaringe 3.90, esófago 2.44, colon y recto 1.41 y laringe 13.1 y para enfermedad coronaria 1.3, enfermedad cerebro vascular 1.26 y EPOC 2.98.

Los riesgos asociados con la pipa fueron ligeramente menores a los asociados con el cigarrillo pero similares a los de fumar cigarros puros. Los factores que influyeron en los riesgos fueron: número de pipas fumadas por día, años de uso, profundidad de la inhalación. Cuanto más número de años pasaron desde que se dejó de fumar, el riesgo fue menor.

Los autores sostienen que era importante documentar los efectos deletéreos de fumar pipa para contrarrestar los esfuerzos de la industria tabacalera por promover el uso de la pipa como una alternativa al deseo de fumar cigarrillos o puros.

5 comments - What do you think?  Posted by Staff - at 15:21

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Frente a la recaída

Consejos para afrontar una recaída al dejar de fumar

El ex-fumador que hace poco ha dejado el hábito, tiene riesgos de recaer en él. Muchos fumadores que habían logrado dejarlo, vuelven a fumar. Las motivaciones que les ayudó a dejarlo, al sentirse bien, fueron olvidándose. Un buen día, con la naturalidad de los tiempos en que fumaban, encienden de nuevo un cigarrillo.
Para que un ex-fumador se mantenga en esta condición toda su vida, es necesario que adquiera ante esta droga una actitud de firme oposición a ésta. Esta actitud no tiene que ser expresamente de lucha, pero sí debe ser de inalterable y de persistente oposición. El ex-fumador se siente mucho mejor, por eso le sobran razones para no desear volver atrás.

Algunas preguntas sobre el síndrome de abstinencia al tabaco:

¿Cuanto dura el riesgo de recaída?:
A partir del tercer mes, el riesgo de reincidencia es menor, pero todavía es significativo hasta completar el primer año, superado ese lapso de tiempo, se considera que la adicción ha sido superada.
¿Ahora que dejé de fumar puedo ocasionalmente fumar un cigarrillo?
Categóricamente no. Recuerda que la dependencia que acabas de superar empezó por un cigarrillo. No corras el riesgo de «engancharte» otra vez.
¿Y si he recaído?
No te preocupes. Ya sabes que, de media, suelen ser necesarios tres intentos o más para conseguir tu victoria. Cualquier esfuerzo te ayudará a conocerte mejor y a adquirir un hábito correcto para tus futuros intentos.
Tienes que saber diferenciar cláramente los conceptos de caída y recaída: la recaída es volver a consumir cigarrillos de una forma habitual, sin embargo, la caída sólo supone un acontecimiento puntual. Es fumar un cigarrillo en una ocasión determinada, después de un tiempo sin fumar.
Una caída no implica una recaída, siempre y cuando se vuelva rápidamente a la abstinencia total. Si esto te ocurre, puedes aprovechar el suceso para ver dónde estuvo el error y buscar una estrategia alternativa al tabaco por si la situación vuelve a repetirse.

Afrontar una recaída:

Primero, detecta qué es lo que te ha producido bajar tu guardia. ¿Cuánto tiempo pasaste sin fumar?:
Si has recaído dentro de los primeros 15 días después de haber dejado de fumar, hay diversas causas posibles:

  • Puede ser que el tratamiento que hacías no fuera el adecuado. Es recomendable que consultes a un profesional (por ejemplo, un médico o farmacéutico) para conseguir una mejora o el cambio del tratamiento.
  • Puede ser que tu motivación para dejar de fumar no fuese demasiado alta.
  • Puede ser que no te encontrases en el momento más adecuado para dejar de fumar. A veces, en el caso de los fumadores que necesitan fumar para estimularse, es conveniente esperar una época de vacaciones o de bajo estrés, para dejar de fumar. En cambio, si se es un fumador que disfruta del placer de los cigarrillos y sólo fuma cuando está relajado, el mejor momento para dejarlo es una época de mucho trabajo.¿Hay algún miembro de tu familia que sea fumador@? Si es así, es más fácil recaer. Si ha sido por eso, pacta con él/ella unos espacios libres de humo, y hazle ver que su ayuda y colaboración es fundamental para que tú dejes de fumar.
  • ¿Algún amigo te ha ofrecido un cigarrillo y no has podido o no has querido rechazarlo?. Si ha sido así, comunica a tus amigos que has dejado de fumar y que no quieres que te ofrezcan más tabaco hasta que seas capaz de controlarte.

Si has recaído en el primer mes o mes y medio después de haber dejado de fumar:

  • Puede ocurrir que no has pensado en sustituir temporalmente los hábitos asociados con el tabaco por otro tipo de actividad. A lo mejor has perdido la confianza en ti mismo. No te desanimes, y piensa en tus motivos para dejar de fumar, y en que cuantas más veces lo intentes, antes lo conseguirás.
  • Quizá ha aparecido algún problema social o familiar que te ha hecho recaer. No te desanimes, deja pasar este mal momento y vuélvelo a intentar más adelante.
  • «Pensé que por uno no pasaría nada, pero después de éste me fumé otro, y otro, y otro…». Esto se llama FANTASÍA DE CONTROL. Piensa que tú NUNCA podrás controlar al tabaco, sino al contrario, que el tabaco SIEMPRE te controlará a ti, ya que es una sustancia que te crea adición a causa de más de 400 sustancias potenciadotas de la nicotina.
  • «Engordé mucho». Cuando se deja el tabaco, podemos engordar un máximo de 2,5 ó 3 kg. Este aumento te supondrá muchos menos perjuicios para tu salud que seguir fumando. Si el aumento de peso es superior, debes vigilar tu dieta:
    • No picar entre horas, y si se pica, que sean alimentos bajos en calorías, o alguna infusión.
    • Las bebidas y alimentos tienen que ser lights.
    • No comer alimentos muy condimentados. Mejor los cocinados al vapor o a la plancha.
    • Hacer cinco comidas pequeñas, en vez de tres grandes.
    • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas. Son el único alimento que no aporta ningún elemento necesario para la dieta, y en cambio, tienen muchas calorías.
    • Hacer ejercicio físico te ayudará a mantener el peso más bajo.

Si la recaída es posterior a los tres meses de haber dejado de fumar:

  • A lo mejor hace poco que has asistido a una boda, comunión o alguna fiesta familiar o de amigos, y pensaste que por uno no pasaría nada, y ahora ya vuelves a fumar igual que antes. Esto se llama FANTASÍA DE CONTROL. Piensa que tú NUNCA podrás controlar al tabaco, sino al contrario, que el tabaco SIEMPRE te controlará a ti, ya que es una sustancia que crea adicción.

Consejos para superar una recaída:

  • Identifica cuál ha sido el motivo de la recaída, e intenta evitarlo en el futuro.
  • Si has recaído, no te desesperes, piensa que cuantas más veces lo intentes, antes lo conseguirás.
  • Pide ayuda a los que te rodean (familiares, amigos, compañeros de trabajo), y recuerda que siempre tendrás el apoyo de tu médico y de tu farmacéutico.

Información obtenida de:

Dejardefumar.com.ar

http://www.farmaceuticonline.com

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